domingo, 25 de junio de 2017

Listen my silence



La primera vez que te vi no pensé que serías tan importante para mí. A día de hoy eres irreemplazable.

Te llamo y ya lo sabes. Eres capaz de escuchar mi silencio.
Y entonces hablas, hablas y hablas. Empiezas por el documental de leones y sus innumerables cópulas, y no sé cómo, de repente, estás hablando de política, de arañas de patas afiladas y de aves de corral con sangre real. Tú lo llamas hilar muy fino.
Me hablas sin tapujos, sin rodeos, a veces es muy duro oír lo que uno ya sabe.

Tu sinceridad, cualidad que muchos rechazan, es por la que yo te quiero tanto. Y lo sabes...

No cambies nunca my Prince.

jueves, 22 de junio de 2017

Quiero saber



No quiero saber cómo llegaste hasta aquí, ni porqué, ni cuando.
No quiero saber dónde duermes cada noche, ni con quién.
No quiero saber si lo que cuentas es verdad o mentira.

Lo que quiero saber es si tú, ese que dice que quiere jugar pero duda en lanzar los dados, decide si quiere o no otro polvo.

domingo, 18 de junio de 2017

Ironía vs sarcasmo



El otro día, durante una conversación algo tirante, alguien uso el sarcasmo para hacer mención a mi falta de recuerdos.
 Doña Memoria me llamó.
 Sarcasmo en su estado mas puro.
 Ironía dijo, nada más.  

Todo porque desde 'aquello' no hay un antes, pero si un después.
Ahora archivo cada dato, cada palabra, cada imagen y sensación, y las guardo como si no hubiese un mañana.

Archivo sin orden alguno e intento desechar lo dañino, pero no siempre se puede. Aquí un ejemplo.

Reservo los mejores asientos para lo que yo considero imprescindible. Porque nuestros recuerdos nos definen.

Un beso cálido, húmedo, amargo, de reencuentro o despedida. Una mirada dulce, picara o de complicidad. La suya, llena de odio. Un simple gesto. Tu olor, que no el suyo. Un número, un teléfono, tu número de pie, la matrícula de aquel coche o de la solitaria moto del parking, el código postal. Un sonido, una canción, una voz, la tuya, que no la suya. Hoy suena dudosa, mañana decidida, pasado ya se verá. Cada abrazo de buenos días, de te echaba de menos, de vuelve pronto.
 Todo queda grabado.

Durante unas milésimas de segundo pensé hacerle ver la gran diferencia que hay entre ser irónico y ser sarcástico. Ni lo intenté. Tampoco era el momento. Pero quién sabe, quizás me lea.

Por si acaso, aqui se lo dejo.

ironía
Del lat. ironīa, y este del gr. εἰρωνείαeirōneía.
1. f. Burla fina y disimulada.
2. f. Tono burlón con que se expresa ironía.
3. f. Expresión que da a en tender algo contrario o diferente de lo que se dice, generalmente como burla disimulada.

sarcasmo
Del lat. tardío sarcasmus, y este del gr. σαρκασμός sarkasmós.
1. m. Burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo.
2. m. Ret. Empleo de la ironía o burla del sarcasmo con fines expresivos.

miércoles, 14 de junio de 2017

Pienso, digo, hago.


La objetivo está claro: Que lo que pienso, lo que digo y lo que hago sean lo mismo. O al menos se asemejen.

¿Cómo? Basicamente diciendo lo que quiero, y diciendo que no si no lo quiero. Cambiando de opinión y pasando del blanco al negro porque si, porque me da la gana y porque yo lo valgo. Dejando de pensar que los demás lo saben todo, de dar por sentadas las cosas. Preguntando.

Si quiero un beso, un abrazo, tiempo, espacio, sexo, lo pido. Se terminó el 'me da igual' si se que no lo quiero.

Pero ojo, es peligroso porque corremos el riesgo de que nos digan que no. Pero lo acepto.
Se acabó el darle vueltas a las cosas, el intentar adivinar porque desapareciste y porque de repente has vuelto, se acabo el lanzar indirectas al vacío, el imaginar, el preguntar a otros por ti. Se acabo el esperar a que tu llames.

Si quieres algo dímelo, yo si lo quiero.


martes, 13 de junio de 2017

Pedazos



A todos nos han hecho pedazos alguna vez.
Lo que hacemos con los trozos ya es cosa nuestra.
Podemos recogerlos todos, elegir unos poco o quizás ninguno.
Podemos pegarlos de nuevo. A veces con tal de unirlos usamos cemento.
Yo he decidido dejar mis grietas al aire para que el agua del mar las vaya puliendo, hasta que no pinchen, hasta que no hieran, ni a mi ni a nadie.
Solo entonces abriré la puerta, guardaré  silencio y dejaré que los Vientos del Sur me acaricien de nuevo. 
Hace años lo habría llamado egoísmo, hoy es supervivencia.


martes, 23 de febrero de 2016

Perpetuar

Hay voces que relajan, lenguas que excitan, letras que emocionan y palabras que inmortalizan.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Mi encuentro con Ricardo Darín


No es la primera vez que Ricardo Darín (Buenos Aires, 1957) visita el Teatro Olympia. En el 2005 protagonizo, junto con Oscar Martinez y Germán Palacios, “Art”, obra de Yasmina Reza. Un éxito en todos los sentidos.  Ahora regresa a Valencia (en el centenario de este emblemático teatro) con “Escenas de la vida conyugal”, obra de Ingmar Bergman, bajo la versión y dirección de Norma Aleandro. 

Le acompaña en el reparto la actriz, también argentina, Érica Rivas, que con esta obra debuta en España y que confesó haber quedado impresionada por la grandeza del Olympia.
Ricardo Darín y Érica Rivas coincidieron hace menos de un año durante el rodaje del largometraje de “Relatos salvajes”. Ahora comparten escenario y para mí, personalmente, ha sido una auténtica suerte poder verlos actuar.
Escenas de la vida conyugal fue escrita en 1973 pero como bien dijo Darín en la rueda de prensa antes del estreno en Valencia «hay cosas que no van a cambiar jamás, tienen que ver con las relaciones humanas (…) Los tiempos cambian, pero los conflictos prevalecen y eso difícilmente va a cambiar».
El común denominador de cada acto de esta obra teatral es la sinceridad en las relaciones de pareja, por encima de todo. «El personaje dentro de esta pieza pone las cosas sobre la mesa y no juega al juego al que estamos acostumbrados de ocultar», señaló Darín.
Preguntado por su compañera de reparto, Darín nos define a Érica Rivas como una actriz que tiene una máquina, «un motor interno inigualable. Con una fuerza, un empuje y una creatividad brutal».
Por su parte ella Érica destaca de Darín ‘su enorme intuición’; afirma que «tiene algo que no se enseña en ninguna escuela de actuación’, que es “como llegar”». Y ya os digo yo que llegar, llega. «Para mí el espacio de juego más interesante, como actriz, es el escenario», afirmó.
Juntos consiguieron que algunos de los espectadores se vean reflejados en las escenas, a veces divertidas, a veces otras no tanto. El tipo de relación que mantienen los protagonistas, Juan y Mariana, tras el divorcio nos invita a reflexionar sobre el amor y el desamor, sobre cosas que todos hemos vivido de cerca, o incluso en nuestra persona.
Fue curioso ver durante el estreno como entre las parejas que visitaban la sala había miradas de complicidad pidiéndose permiso para reír. Las situaciones cotidianas que se representaban eran tan reales que asustaban.  La obra, impresionante. El camino de vuelta a casa se hizo más largo de lo normal. Me hizo pensar en esos conflictos a los que nos enfrentamos cada día, y que aunque nos duela, «hay cosas que no van a cambiar nunca», qué acierto de Darín.
También hubo oportunidad para preguntar sobre los atentados de Paris y Darin fue sincero: «Con mucho dolor… … Los que mueren siempre son inocentes, porque los responsables de las políticas llevadas a cabo son los primeros en salir de los estadios… (…) Es como si hubieran ciudadanos de primera y de segunda».
Interesante reflexión.

No quiero dejar de felicitar al Teatro Olympia por sus 100 años de vida. Son muchos los detalles que hacen de este edificio visita obligada para todo amante del teatro. Sin duda, espectacular.